Feliz cumpleaños Angélica

10 de noviembre de 2015

Angelica
En algún lugar

Querida mamá.

Hoy se cumple un nuevo año de tu vida, si siguieras con vida.
Hoy se cumple otra vuelta terrestre alrededor del astro sol y tú giras nuevamente alrededor de mi corazón.
Como no recordar tu fácil sonrisa y tus luminosos ojos de ese color tan tuyo entre miel y verde.
Como no recordar tu delicado cabello sedoso que amaba acariciar.
Como no recordar tus cálidas manos sobre mi cabeza cada vez que me apoyaba en tu regazo.
Te extraño cada día como siempre ni un ápice menos, pero en silencio, tragando mi lagrima que envuelve mi corazón.

Mami, si existe Dios y el Cielo, estoy seguro que ya has podido sacarle una sonrisa y una  carcajada que solo tú lograbas en todos nosotros.

Te extraño mucho

Tu hijo

Boris

Cosas para no creer

Caminando lento a casa, paso a paso esquivando piedras sueltas de este camino mil veces recorrido, se escuchan los pasos cansado de la familia. Hay oscuridad de una fría noche otoñal que comienza, en ese atardecer de colores grises que siempre es tan hermoso en el sur de Chile. Son cuatro personas de este clan de edades desigual. Paso a paso , risa a risa, recordando las anécdotas del día que ya termina. Se acercan a casa, lo sienten en el cuerpo que pide un descanso reponedor.

Al doblar la curva de este camino centenario, a lo lejos se observa ya la casa, la cual es un fiel reflejo de la vida cotidiana de chilenos. Una casa como todas las habitaciones sureñas de este rincón lluvioso. Son cuatro paredes que forman un rectángulo perfecto, construida de noble pino de segunda categoría, forrada con tablas que le dan ese aspecto tan cálido. Esta casa tenía la particularidad de poseer un curioso techo tejido con vegetales autóctonos que le daban ese aspecto nativo que sintoniza con los vecinos originarios.

Al estar ya próximos a su vivienda notan algo extraño, una luz tenue con un frágil parpadeo se logra percibir a través de las ventanas… todos asumen un silencio atemorizante, se supone que no hay nadie en el hogar. El jefe del hogar abre el fuerte candado que asegura la puerta principal de la vivienda la cual esta evidentemente cerrada. Saca las cadenas y mueve la pesada puerta. Al entrar, todos quedan perplejos, un silencio que se logra masticar llena la habitación.  En el centro de la mesa de la cocina hay una luz muy característica, una vela esta encendida que sin inmutarse por los visitantes, permanece erguida y parece no consumirse mientras produce su suave destello.

Héroes de ayer y de hoy. Historias no contadas.

En la triste historia del Chile actual hay héroes día a día. Cada padre o madre de familia, cada mujer luchadora y trabajadora por sus hijos, así como profesores, estudiantes, campesinos, en fin cada chileno.

Pero hay personajes anónimos, que dieron eso y mucho mas, héroes que dieron su vida a cambio de nada y que la hipocresía y el tiempo tapa sus tumbas con el olvido.

Entre estos grandes personajes de la historia no debemos olvidar jamás a Bautista Von Schouwen Vasey y Patricio Munita Castillo.

https://institutobautistavanschouwen.wordpress.com/2012/05/28/biografia-de-bautista-van-schouwen-1/

Patricio, el final más cerca de lo que piensas

Como cada mañana de mi rutinaria vida taciturna la levantada es dura y agónica. Una manzana con cereal y agua cubren mis necesidades básicas calóricas por estos días nubosos. Los ángeles me espera con su oscuridad monótona, siempre frío y gris, como siempre. Al sortear el denso tráfico matutino típico de las urbes chilenas, llego a mi habitual lugar de trabajo en el cual como siempre surco por la estrecha vereda de la salud-enfermedad. Uno, dos, tres y cuatro lugares distintos de trabajo crean ese mosaico diario de ir y venir a cuestas de encontrar las dolencias. En el ocaso del día, me enfrento a Patricio. Su cara con pálido semblante y sus ojos tristes y grises contrastan con aquel fuerte hombre de altos principios y mirada firme y segura que alguna vez conocí. El cáncer lo consume. Yo lo sé y él lo sabe y aquí esta para seguir batallando contra la muerte segura. Es un valiente, es un héroe. Recorro con la máquina su cuerpo herido y diseminado encontrando no uno, sino cientos de marcas de la batalla desigual que se libra en ese cuerpo ya malherido. El tumor maldito esta venciendo, su cuerpo ya no resiste otra arremetida cruel, pero el alma de Patricio esta intacta. En un par de décadas o quizás antes me tocará enfrentar el abismo al que todos desafiaremos alguna vez, aunque sinceramente, mi protagonismo no tendrá el temple de Patricio.

Meta

     Nuevamente Linda volvía a pasar la linea de los últimos 400 metros de la pista de recortan. Luego de 10 vueltas a buen ritmo las piernas le temblaban y tenía un sudor frío en el cuerpo por la falta de azúcar, nada le impediría esta vez lograr su meta. El correr le daba energía, le hacia sentirse viva y sobre todo feliz. Cada gota de sudor, cada latido del corazón al máximo, le daba sentido  a su existencia y ese momento de soledad absoluta  e intimidad le entregaba los elementos necesarios para una limpieza espiritual total. Sin embargo, al cabo de la décima y última vuelta, apareció nuevamente su peor enemigo, aquel evento inesperado que era lo único capaz de sacarla de este momento de plenitud. Una y otra vez la había vencido y en esta oportunidad sabía que podría doblegarlo. Sentía su presencia  e intuía que en cada zancada podría aparecer. Quedan solo 200 metros, -tú puedes Linda, tú puedes- se repetía una y otra vez. A los 100 metros, ese demonio apareció definitivamente y fue tenaz, golpeó su rodilla izquierda con una fuerza brutal, un frió intenso le recorrió desde la rótula hasta el fémur y la punta de la lanza la sintió en el costado derecho emitiendo un grito ahogado, acompañado de respiración entrecortada y perdida fugaz de los sentidos que dura eternos 9 segundos. Al cabo de medio segundo mas adelante, sus piernas ya sin fuerza y sólo con la inercia de la velocidad previa, lograron dar algunos trancos perdiendo el equilibrio. Todo su cuerpo se desplaza un par de metros hacia delante en caída, rompiendo la cinta de papel a nivel de los hombros en una posición increíble y no natural. Su cara deformada por una mueca de dolor es matizada esta vez por una sonrisa triunfal.

Grito

GRITO

Camino al oscuro trayecto de la pradera
ya en pleno ocaso,
conduce rápido, demasiado rápido quizás.
Sabe que su destino tenía algo preparado,
pero no le hace caso,
solo tiene sentidos para el suave vaivén del camino antiguo
ante los gruesos cauchos que le agrietan.

En el intrincado laberinto campestre
se enfrenta de súbito a bestias que
le sobrepasan en número y tamaño.
Son bellas cabalgaduras que representan
fuerza, hidalguía y arte del Creador,
pero que conducidas por seres ocultos
en el anonimato de las sombras
y sin conciencia por el producto del fruto veraniego,
son capaces de transformar esas hermosas obras
en obstáculos armados insalvables.

No recuerda que palabras tenía en la mente
ni qué imágenes las componían,
sólo siente un ruido grave, brusco
y en dos segundo todo se llena de más oscuridad,
de polvo antiguo, fragmentos y sobre todo miedo frío

La noche se vuelve un ring,
un combate desigual en número y experiencias,
¿no sabe acaso que iba al fracaso?
¿no le bastaba la herida en el destino?
¿qué le amarra a bajarse y pensar que su entrega por el otro será comprendido?
Pero ya era tarde y en los primeros momentos del combate
era evidente la derrota total,
la cual fue mortalmente agazapada
por un sable directo a la vida.
¡Qué fragilidad la de su ser!

Entristece saber que se entregaba y protegía la vida
y la vida se perdía.
La mano trata de cubrir la mortal herida,
siente la calidez y humedad vital acompañado de un sudor frío que cae gota a gota por su espalda y
que simula un río de hielo seco al alma.
Se siente solo y desolado en ese ocaso
campestre empolvado
y en ese momento olvidado.

Con la fuerza adrenalínica que solo en esos momentos se explica, sin miedo pero tampoco valentía y
acompañado por instinto puro de mantenerse en pie,
le sacude un grito del alma, una esperanza.

Santiago-niñez-confesiones

Los recuerdos de esta época de mi vida no son un continuo, más que nada son momentos aislados de una vida, marcada por la felicidad y la
de una familia unida en todo momento. Esta familia no es matriarcal o patriarcal sólo existe, democrática y única, donde el respeto a los viejos es por sí mismo un valor indescriptible. No estoy seguro si la los recuerdos de las personas o hermanos son similares a lo que digo, pero lo que me trae a la mente son la sensación de un profundo respeto a nuestro núcleo.

Santiago, es una urbe en esos años que nos demuele y sobrepasa en todos los sentidos, olores, sabores y sensaciones que se recuerda con mucha nostalgia. No es que haya sido así esa ciudad sino más bien nosotros la descubrimos de esa forma.

Las largas caminatas bordeando el mapocho torrentoso en el invierno, con ese color achocolatado que asusta y en verano con ese ridículo riachuelo que apenas es perceptible por los transeúntes, pero coronado por los impresionantes colores brillantes de la cordillera y hermosos árboles del parque forestal que tiñen la atmósfera de esa dramática ambivalencia santiaguina donde domina el gris cemento pero siempre se descubren los colores veraniegos.

En la mente de niño puede ser que nada se vea obscuro o gris, pero fascinan los colores, en especial si se acompañan de una manzana acaramelada o un algodón azucarado de máquina.. cuidado¡ pasamos en frente de la iglesia del colegio alemán, en este barrio bellavista que aún no sabe de vida nocturna, tendré que confesarme .. he cometido gula.