BANDERAS

Temuco,
Centro del wallmapu y mi centro también.
Reunidos en una fría plaza de otoño,
ya oscureciendo, agrupados codo a codo,
con tensión en el ambiente y esas calurosas palabras
que me sacan de mi entorno infantil
y comprendo que puedo ser parte, una gran parte.

Me siento valiente, poseído
y lo más importante: con pertenencia.
Vamos ¡compañeros!
mi voz sale como nunca ha salido,
pero no soy yo, nunca he sido así, ahí estoy.

Pecho y puño en alto,
siendo un comienzo de hermoso camino
de abrir los ojos y mirar mi universo
desde las perspectivas del otro, del que necesita.
Nunca más me enfrento a la disyuntiva vital sobre mi pertenencia, sobre mi parte en el engranaje de esta maquinaria de la vida,
la cual entiendo a la perfección.
Jóvenes, niños aún, emoción y taquicardia se reúnen en esos tímidos primeros gritos.
Estoy vivo y soy feliz.